LIBERTAD SEXUAL, DERECHO A LA IMAGEN, LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y SEXTING

MDP. DIANA RIVAS MAYETT

Un tema que cobra cada vez mayor importancia dentro de la sociedad mundial es el sexting. Como se sabe, es una contracción de los términos anglicanos sex (sexo) y texting (textos, mensajeando), para referirse al uso de las TIC en el envío de mensajes o imágenes con contenido de índole erótico, sexual.  Es una práctica que se ha vuelto muy común entre los adolescentes, jóvenes y adultos jóvenes. También conocido como sexteo.

Los delitos que se pueden cometer en uso de las TIC, y sobre los cuales hemos hablado en el libro CIBERCRIMINALIDAD EN MÉXICO, son muy amplios y cambian sus modalidades constantemente, el sexting en este caso, se ve favorecido por los enormes alcances y modalidades de las TIC y los diferentes adelantos tecnológicos de nuestra sociedad actual.

El término fue usado por primera vez por el educador canadiense Bill Belsey. Otros términos para ciberacoso son “acoso electrónico,” “e-acoso,” “acoso sms”, “network mobbing”, “acoso móvil” “acoso en línea”, “acoso digital”, “acoso por internet”, “acoso en internet” o “internet acoso”. Las primeras referencias que se tienen sobre asunto datan del año 2005, con un artículo publicado por la revista Sunday Telegraph, y en el cual se permite ver su gran incidencia sobre todo en países anglosajones.

No se debe confundir el envío de vídeos de índole pornográfico con el término sexting, pues la producción de este último es totalmente libre y voluntaria, se llega a considerar como una especie de coqueteo, forma de acercamiento y de seducción entre hombres y mujeres con su pareja; mientras que la producción de imágenes de índole pornográfico, tienen una finalidad de lucro ilícito.

Por ejemplo en 2009 algunos Estados norteamericanos comenzaron a realizar modificaciones legales, para evitar que cualquier adolescente implicado/a en casos de sexting, fuese acusado/a de producir o distribuir pornografía infantil o para incluso legalizar el envío consentido de este tipo de imágenes entre mayores de 13 años. No obstante, en algunos de ellos como es el caso de Virginia, la simple desnudez de un menor en una imagen, no significa que dicha imagen sea pornográfica.

En varias encuestas realizadas en  2008, 2009 y años posteriores, se ha podido constatar que un promedio de 1 de cada 5 adolescentes, jóvenes, han recibido o mandado un video o mensaje a través de los móviles o redes sociales, con imágenes suyas de un desnudo o posición sexual explícita. De la misma forma, se ha observado que la mayoría de las personas encuestadas que practican esta actividad, y que incluso la consideran adecuada dentro de su relación, son mujeres. Lo anterior, ya que  lo consideran parte del coqueteo, seducción, erotismo entre ellas y su pareja, e incluso se le ha llegado a denominar como el nuevo sexo oral.

De igual manera podemos observar que un estudio realizado por la revista Pediatrics reveló que las chicas que habían enviado fotos desnudas con su móvil estaban más cerca de tener una relación sexual de riesgo, de tener varias parejas sexuales y de consumir alcohol y drogas antes de practicar sexo, lo cual reviste varios peligros adicionales y que saltan fácilmente a la vista.

Desafortunadamente no se consideran las consecuencias sociales, legales y personales que se pueden llegar a presentar. El uso que se da a los nuevos, enormes y constantes avances de las TIC, han ocasionado varias consecuencias en nuestra sociedad, tanto positivas como negativas. Dentro de las consecuencias negativas, que se han generado  con el mal uso de las TIC y el peligro de la práctica del sexting, son el ciberbullying, grooming, sextorsión, producción, posesión y/o distribución de pornografía infantil, corrupción de menores, vulneración del derecho al honor y a la propia imagen, difusión ilícita de datos personales (la imagen es considerada un dato personal) o acoso.

Como sabemos el ciberbullying es el uso de las TIC para acosar a un individuo o grupo, mediante ataques personales u otros medios. Implica un daño recurrente y repetitivo infligido a través del medio del texto electrónico. R.B. Standler menciona que el acoso pretende causar angustia emocional, preocupación, y no tiene propósito legítimo para la elección de comunicaciones. El ciberbullying o ciberacoso, puede ser tan simple como continuar mandando e-mails a alguien que ha dicho que no quiere permanecer en contacto con el remitente, o bien incluir amenazas, connotaciones sexuales, etiquetas peyorativas.

Por su parte el grooming consiste en acciones deliberadas de un adulto con la finalidad de establecer lazos de amistad con un niño o niña en Internet, buscando obtener una satisfacción sexual mediante imágenes eróticas o pornográficas del menor o incluso como preparación para un encuentro sexual, posiblemente por medio de abusos contra los niños.

Los delitos que pueden generarse con la práctica del sexting, se encuentran establecidos en nuestro Código Penal Federal e incluso por algunas legislaciones estatales, tal y como se menciona en nuestro libro intitulado CIBERCRIMINALIDAD EN MÉXIC. Es cierto que el avance que tiene este ilícito y las modalidades que éste puede revestir son tan constantes, que implica una actualización casi cotidiana de la regulación que lo contempla, sin embargo ya existe la normatividad que permite llevar un mejor combate contra esta conducta que afecta a nuestra juventud.

Para evitar ciberbullying, grooming o sextorsión, el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco), de España, y la iniciativa PantallasAmigas crearon la Guía sobre adolescentes y sexting: qué es y cómo prevenirlo. Y aunque las recomendaciones apuntan a jóvenes, se trata de una alerta para toda la comunidad, conocerlo y evitarse problemas con él. Algunos de los consejos son:

  • Cuando envías una información pierdes el control sobre ella y su destino. Piensa antes de publicar.
  • Conocer el nivel de seguridad y privacidad de los dispositivos y aplicarlo de manera responsable.
  • No ceder ante la presión ni el chantaje.
  • No ser partícipe del sexting: ni creándolo, ni reenviándolo, ni fomentándolo.

Una vez que se envía la imagen por medios digitales, no se puede estar seguro de que le va a llegar a la persona correcta y que en ningún momento va a tener un uso inadecuado ni va a ser compartida con otra(s) personas.

¿Qué tiene de malo coquetearse virtualmente? En un principio no se le ve ningún problema y puede considerarse como estimulante, revitalizador y una forma de mantener “la chispa” en toda relación. Sin embargo, el viaje de una imagen, palabras o foto por la web, puede desviarse y   llegar éstas  a manos inadecuadas y tener un uso muy distinto al que se pensó cuando se crearon. O bien, de haber llegado al destinatario original, éste le da un inadecuado o erróneo uso a las imágenes, fotos o palabras que le fueron enviadas.

Dentro del tema del sexting, se encuentran involucrados varios aspectos que han hecho que se siga produciendo y aún más, que vaya en un constante y alarmante ascenso.  El contenido de este “coqueteo” como lo dijimos en renglones anteriores, trae aparejados varias temáticas que lo hacen complican su manejo y combate al mismo tiempo.

Los aspectos a que hacemos referencia en el párrafo precedente, son por ejemplo el derecho a la imagen, el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la libertad sexual. Efectivamente estamos en presencia de Derechos Fundamentales, consagrados en nuestra Carta Magna y en base a ellos se puede argumentar: “Soy libre para manejar mi imagen como quiera, permitir que la vea quien yo quiera, y transmitirla como lo desee”, y sí, eso no está en discusión mientras el ejercicio de nuestros derechos no afecten los de los demás, pero ¿y si nuestra imagen se obtuvo sin nuestro consentimiento y se transmite y lucra con ella? o ¿si se le envía a una persona con un fin y éste la comparte sin nuestro consentimiento y eso nos trae consecuencias negativas como burlas, despidos o discriminación?, ese es uno de los peligros del sexting y sobre los cuales no se ha logrado concientizar a la población.

En primer lugar, hablamos de la libertad de imagen, ya que toda persona puede “manejar” ésta como se desee, es decir, tener, adoptar, transmitir, dar acceso a ella de la forma en que se prefiera.  Desafortunadamente en el caso del sexting, no se puede contar con la garantía de que sólo la persona a quien se le envíe, será la única que tenga acceso a esa imagen o que no le llegue a dar un posterior mal uso, y en consecuencia, eso traiga consecuencias negativas al dueño de la imagen. Precisamente por el mal uso, obtención ilícita de diversas imágenes, actrices y personas de la vida cotidiana, se han visto envueltas en escándalos y hasta han llegado al suicidio.

Hacemos alusión a la libertad sexual, toda vez que todo individuo es libre para comenzar, ejercer, manejar su sexualidad como mejor lo considere; pero con el sexting el problema radica en que las imágenes, fotos o texto que se le envíe a la pareja, puede ser compartida por ésta con otras personas, utilizadas para presionar o chantajear con la finalidad de obtener otras cosas, o hasta llegar además del destinatario original, a otras manos que le den un uso ilícito al material generado por el titular y llegar a sufrir algún perjuicio. Ya se ha sabido de varias personalidades del espectáculo que han sido víctimas del sexting al ser difundidas sus imágenes por las redes sociales.

Referimos a la libertad de expresión ya que de la misma forma, se es libre para manifestar cualquier idea, imagen, pensamiento que se desee sin poder ser reprimido por alguien o impedido para hacerlo, y si en este caso se quiere manifestar esa idea, pensamiento o imagen por aparatos móviles o por internet, se tiene el derecho a realizarlo. Pero desafortunadamente no se tiene la garantía de que el material que se envíe, cuente con la privacidad y se le de el uso que se pretendió originalmente, y volvemos a mencionar lo de las personas del espectáculo mencionadas en el párrafo anterior.

Se han emitido diversos documentos como la guía sobre adolescentes antes mencionada, textos difundidos por internet, etc., para prevenir su producción o llegar a ser víctima de alguno de los delitos antes mencionados, pero otro estudio publicado por Unicef en el 2011 mostraba que los jóvenes se sienten a menudo más cómodos compartiendo informaciones íntimaso comportándose de una manera sexualmente explícita en Internet que en la vida “real”, lo cual explica y permite vislumbrar la razón del por qué se sigue dando y va en aumento el sexting.  Lo anterior nos deja deducir algunas de las formas sobre el cómo combatir gran parte de su producción…aspectos o factores psicológicos y sociológicos que rodean a la juventud hoy en día.

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